Las 7 Excusas más frecuentes para no Dejar de Fumar

– ¿Por qué cuesta tanto dejar de fumar?  Enterate cúales son las excusas más comunes que empleamos y nos justifican a continuar fumando.

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Dejar de fumar es más o menos difícil, ¡pero nunca imposible!

Córdoba, Argentina – Pese a conocerse las graves consecuencias que produce al organismo, el cigarrillo está muy extendido en la actualidad por todo el mundo. 

En Argentina, la prevalencia del tabaquismo es de aproximadamente el 40% de la población, a pesar de las leyes que se van aprobando y de las duras campañas de concientización que se realizan desde los estamentos oficiales. Si bien todas estas herramientas favorecen la prevención y estimulan al abandono, el tabaco sigue diezmando a nuestra sociedad.

“La dependencia al cigarrillo parece a simple vista tan compleja que bajamos los brazos antes de intentar dejarlo, o muchas veces tras el primer intento fallido, sin saber que la mayor parte de los casos exitosos tienen historias previas de pasos en falso”, asegura la Dra Raquel Pendito, Neumóloga y experta en tabaquismo, responsable del Tratamiento para de Dejar de Fumar de Sanatorio Diquecito; y agrega: “el principal impedimento para dejar de fumar es que esta acción es placentera, que aún esta adicción está dentro de las socialmente aceptadas, y que la industria tabacalera invierte desde hace muchísimos años en publicidad gráfica, como así también promoviendo el tabaquismo desde el cine la TV y hasta a través de la música”.

Los fumadores justifican continuar haciéndolo empleando varias “excusas”, que se repiten en la mayoría de los casos y que no hacen más que impedirnos superar nuestra dependencia.

Las 7 Excusas para no dejar el cigarrillo:

¿Cuáles son esos mitos y/o excusas que los especialistas escuchan a diario en el consultorio? La Dra Pendito hace un repaso por las más frecuentes:

1. “El cigarrillo todavía no me hizo nada” o “De algo hay que morir”. Una de las trampas del tabaco es que los daños aparecen muchos años posteriores al inicio del consumo. “Detrás del ‘no quiero dejar de fumar’ siempre se oculta el ‘no puedo’, y al fumador le cuesta mucho admitir su dificultad para desintoxicarse por sus propios medios”, explica la especialista. La mejor respuesta a esta excusa es que lo ideal es dejar el cigarrillo ANTES de enfermarse.

2. “No dejo de fumar porque consumo los cigarrillos light, habanos o sólo fumo en pipa”. Ante este punto, la Dra. Pendito asevera que “no hay forma segura de fumar”. Aunque los cigarrillos light tienen menos nicotina y alquitrán, se suelen fumar en mayor cantidad para conseguir la misma concentración de nicotina en sangre. Por otro lado, en los casos en los que no se inhala el humo, como ocurre con la pipa o el habano, éste va igualmente por la vía sublingual, hasta llegar a la circulación general. Ante esta excusa debemos responder que “no hay forma de fumar que esté exenta de riesgos”, apunta la doctora.

Dejar de Fumar

3. “Fumo hace diez años y me siento bien”. Una de las mayores trampas del cigarrillo es que los daños que produce aparecen recién a los 20 años de haber probado aquel primer cigarrillo, por eso es que resulta tan difícil persuadir al adolescente de que deje de fumar. A los 40-45 años (según la edad de iniciación), comienzan los problemas respiratorios, tos y flema matinal, hipertensión arterial de difícil control, infartos, impotencia sexual, accidente cerebro-vasculares (ACV), y lamentablemente algunos canceres de pulmón, vejiga riñon vía aérea alta etc. Es importante, ante esta excusa, conocer que los daños se manifiestan en forma tardía.

4. “Si dejo el cigarrillo, voy a subir de peso”. Ganar peso al dejar de fumar no es algo inevitable. Estudios realizados en personas que han dejado de fumar y que han llevado una alimentación rica en frutas, verduras y ejercicio físico moderado mostraron que estos pacientes no aumentaban de peso en comparación con los que dejaban de fumar sin tener presenten estos cambios.

5. “Dejar de fumar es sólo cuestión de voluntad”. La mayoría de las veces no es suficiente sólo con tener voluntad. En rigor, resulta difícil dejar el cigarrillo ya que éste genera distintos tipos de dependencia: física, psicológica, psíquica, ritual (costumbre).

6. “Mi papá fumó toda la vida y no se murió por el cigarrillo”. En este punto cabe señalar que hay muchas enfermedades que la población general no asocia al tabaco, como por ejemplo el cáncer de vejiga, de riñón o de mamas. Lo cierto es que al menos el 50% de las personas que fuman mueren como causa directa o indirecta del cigarrillo en su organismo.

7. “Yo ya lo intenté y fracasé”. Es importante saber que la abstinencia definitiva se logra habitualmente después de alguna recaída. “Casi siempre hay una historia de fracaso previa, y también es bueno saber que las recaídas son parte del proceso mismo de cualquier tipo de adicción. Entonces, si esto nos ocurre no debemos bajar los brazos, sino reencausarnos en el tratamiento hasta lograr la abstinencia definitiva”, indica la Dra. Pendito.

Ventajas de la internación

La internación se ha convertido en una alternativa altamente efectiva para iniciar la deshabituación tabáquica. A muchos fumadores les favorece alejarse de su ambiente habitual y, tomando distancia de sus tareas, ocuparse de esta enfermedad con apoyo especializado, rompiendo con el circulo de hábitos cotidianos que lo lleva a fumar. En el tiempo de su internación de una o dos semanas, el paciente participa además activamente del análisis de su vínculo con el tabaco, reconoce los síntomas de la abstinencia y cuáles son las situaciones que los gatillan. 

El paciente tiene la posibilidad de tener un abordaje multidisciplinario que no sólo lo ayude a dejar la dependencia al cigarrillo sino, fundamentalmente, a cambiar hábitos saludables de vida y a detectar las causas que generan vulnerabilidad ante el tabaco y otras dependencias.

 El tratamiento que ofrecemos en Sublimis, permite a la persona también disponer de elementos para controlar su peso evitando la suba tan temida, en especial por parte de las mujeres.

 Posibilita además la realización de estudios médicos completos durante la internación, con la finalidad de detectar posibles afecciones vinculadas al tabaco tanto respiratorias como cardiovasculares.

“Dejar de fumar es más o menos difícil, ¡pero nunca imposible!”, sintetiza la doctora Pendito.

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