Los niños también pueden tener hígado graso

La médica pediatra Karla García, co-responsable del Programa de Obesidad Infanto-Juvenil de Sanatorio Diquecito, nos habla acerca de la causa más común de enfermedad hepática en niños y adolescentes, patología que suele ir de la mano de la obesidad infantojuvenil.

El “hígado graso” es una afección cada vez más común en los tiempos actuales. Su aparición está estrechamente vinculada a los hábitos alimentarios de la postmodernidad, y a conductas de vida perjudiciales para nuestro organismo. Tal es así que esta enfermedad, habitualmente ligada al sobrepeso y la obesidad, afecta también a nuestros niños, generándoles problemas de salud muy peligrosos a temprana edad.

El hígado graso es la acumulación de grasa en las células hepáticas o hepatocitos, siendo hoy la causa más común de enfermedad hepática en niños y adolescentes. Esta afección puede aparecer a partir de los 8-10 años, aunque también puede detectarse a edades más tempranas. “Hay distintos grados de afectación, desde la simple acumulación de la grasa, a la inflamación (esteatohepatitis), que luego puede evolucionar a la cirrosis”, advierte la médica pediatra Karla García.

“Esta patología va de la mano de la obesidad infanto-juvenil, pero esta no es la única causa, siempre hay que descartar otras patologías hepáticas”, continúa la especialista.

Obesidad Infantil

Hoy se observa un aumento en la detección de esta enfermedad, relacionado con el gran incremento que se está dando a nivel mundial en los índices de obesidad infanto-juvenil, aunque también probablemente debido a los avances en la investigación de esta patología como así también en la búsqueda diagnóstica. “La prevalencia real se desconoce, pero en la práctica pediátrica vemos que el número de pacientes con esta patología es cada vez mayor”, asegura la especialista.

¿Cómo detectar esta enfermedad?

Generalmente los niños con hígado graso son asintomáticos, o presentan un leve dolor abdominal inespecífico; es una patología silente. En algunos pacientes, el pediatra puede palpar el hígado y detectar que éste ha aumentado su tamaño.

Como esta patología se asocia a factores de riesgo tales como el aumento de los triglicéridos en sangre y a la obesidad abdominal, una de las alertas que tenemos que tener presentes es si el menor presenta un abdomen muy prominente. Otro factor de riesgo que nos hace sospechar la presencia de hígado graso es el hiperinsulinismo y la acantosis nigricans, que es el engrosamiento y oscurecimiento de la piel en axilas, nuca o zonas de roce.

“La ecografía hepática, si bien no es tan precisa, es una herramienta muy útil para el diagnóstico; y a la par, en el laboratorio podemos encontrar -no siempre- alteración de la función hepática. Pero el diagnóstico preciso del hígado graso se hace con la biopsia hepática, que es la que nos permite distinguir los distintos estadios de afectación del hígado”, señala la doctora García. No obstante, cabe destacar que este último no es un examen de rutina, y tiene sus riesgos y costos. Hay actualmente en estudio métodos de diagnostico menos invasivos.

La importancia del diagnóstico

Acerca de los riesgos de tener hígado graso y permanecer sin diagnostico, la doctora García alerta lo siguiente: “La evolución de esta enfermedad en niños es aún desconocida, pero ese hígado graso puede -en algunos casos- progresar a la inflamación, fibrosis y evolucionar a la cirrosis”.

Debemos destacar que en la actualidad no existe aún un fármaco específico para esta patología, ni en adultos ni en niños, pero sí hay tratamientos efectivos que podemos aplicar. “El tratamiento en pediatría para el hígado graso es ni más ni menos que la modificación del estilo de vida, alimentación saludable y actividad física. No hay fármacos aprobados para niños, se están realizando estudios pero aún no hay datos concluyentes”, reitera la especialista.

“El pronóstico del hígado graso simple generalmente es bueno con un plan intensivo basado en la modificación nutricional de hábitos alimentarios y en la actividad física programada. El seguimiento por un equipo transdisciplinario integrado por pediatra, gastroenterólogo, nutricionista y deportólogo es de suma importancia”, concluye la doctora.

Consultas: Disponemos de un Programa de Obesidad Infanto-Juvenil orientado a la detección temprana y tratamiento de enfermedades ligadas al sobrepeso en este segmento etario. Con el abordaje de un equipo transdisciplinario, niños y adolescentes podrán no sólo recibir un tratamiento adecuado y reducir su peso corporal sino también modificar sus hábitos de vida hacia una alimentación más sana y la práctica del deporte. Ante cualquier inquietud no duden en comunicarse con Sanatorio Diquecito.

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